YERBABONITA
Sala y comedor de planta abierta con ventanales de piso a techo que exhiben una vista panorámica del campo de golf y el Valle de Sopó.

Yerbabonita Bosque Nativo · Sopó, Cundinamarca

Tres niveles de silencio frente al Valle de Sopó

Una residencia de 365 m² construidos sobre un lote de 1.800 m², con vista directa y despejada al campo de golf, dentro de uno de los conjuntos campestres cerrados más exclusivos de Sopó.

Presentación

Una casa que no necesita anunciarse

A veinte minutos de Bogotá, en el corazón campestre de Sopó, esta residencia unifamiliar de tres niveles se sitúa dentro de Yerbabonita Bosque Nativo, con vista directa y despejada sobre el campo de golf y, más allá, sobre el Valle de Sopó.

Con 365 m² construidos distribuidos en tres niveles sobre un lote de 1.800 m², la casa fue concebida como un mirador habitable, un lugar donde la arquitectura cede protagonismo al paisaje que la rodea, sin renunciar a la privacidad ni a la solidez de sus espacios.

Una joya no se repite: esta casa, tampoco.
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Habitaciones

0

Baños

0 m²

Área construida

0 m²

Área de lote

0

Niveles

Casa unifamiliar

Tipo de propiedad

Valor de la propiedad

COP $3.750.000.000≈ USD $1,168,304

Equivalencia referencial según TRM del 6 de octubre de 2026: 3.209,78 COP/USD.

La residencia

Una casa de autor, sin segunda copia

Dentro de Yerbabonita Bosque Nativo hay casas grandes, casas bien ubicadas y casas bien construidas. Esta es, además, una pieza de diseño irrepetible: no existe una segunda versión de esta residencia. Nació de un ejercicio de autor, no de un plano replicable, y eso se nota en cada superficie que se toca.

La singularidad no se declara: se construye acabado por acabado. Un herraje que tomó meses en fabricarse, una piedra cortada sin desperdicio para que la veta corra continua de la encimera al piso, un cristal que se dobla en la esquina sin un solo poste que lo interrumpa. Cada gesto fue una decisión deliberada, sostenida por un presupuesto y una paciencia que pocas residencias de la sabana pueden permitirse.

El resultado es una joya dentro de la Sabana de Bogotá: no necesariamente la casa más grande del sector, pero sí la más singular en su ejecución. Lo que sigue es un recorrido por los materiales y los detalles que la definen: piedra, acero, madera y vidrio, trabajados con una exigencia de autor y no de catálogo.

Pasillo de doble altura con arte contemporáneo de gran formato

FIG. 01·Detalle de autor, doble altura

Una pieza sin segunda copia

El vacío de doble altura se sostiene sobre un sistema de vidrio de fijación puntual ("point-fixed"), sujeto solo con herrajes de acero inoxidable, sin perfil metálico continuo que interrumpa la vista hacia el segundo nivel ni la luz cenital que baja hasta planta baja. Es la clase de solución que se elige cuando el objetivo no es levantar una casa grande, sino una pieza irrepetible. La misma exigencia gobernó incluso la manija de la puerta principal: una réplica fiel de la que utiliza la residencia principal de Cristiano Ronaldo, cuya fabricación tomó más de ocho meses. No existe una segunda versión de esta casa.

Isla de cocina en granito con vista a las colinas boscosas

FIG. 02·Cocina italiana, isla en granito

Una cocina italiana, pensada como mobiliario

La isla se corona en granito pulido color grafito, de moteado cristalino plateado que delata piedra natural antes que mármol; el plano de cocción queda encastrado casi a ras de esa piedra, hundido en un pozo con un costado acristalado (ebanistería en piedra hecha a medida, no de catálogo). Es una cocina italiana, con gabinetería lacada en blanco de alto brillo, sin tirador visible y pensada como paneles de mobiliario más que como electrodomésticos a la vista, mientras el horno doble y la nevera de vinos aportan su propio acento en acero inoxidable cepillado. Se cocina de frente a un ventanal de piso a techo que enmarca las colinas boscosas de Sopó, con luz directa sobre la isla durante toda la mañana. Es la misma casa que, desde sus otros niveles, se abre por completo al campo de golf.

Sala de doble altura con chimenea en piedra y vista panorámica al campo de golf

FIG. 03·Sala principal, esquina de vidrio

La esquina donde el vidrio desaparece

Dos paños de vidrio templado se encuentran en una esquina a inglete, sin poste ni marco vertical que los separe, de manera que la montaña entra al salón sin una sola interrupción. Frente a esa transparencia, una chimenea revestida en piedra apilada de despiece irregular y pátina óxido (de aspecto natural y alto contenido ferroso) flota sobre un zócalo blanco mate, acompañada por un chaise en piel capitoné y un candelabro de esferas de vidrio espejado suspendidas en cable de acero. Es la esquina que en el proyecto se conoce, sin exagerar la expresión, como la vista de un millón de dólares: doscientos setenta grados de campo de golf y cordillera, capturados desde un salón que no cede un solo grado de panorámica por tener el fuego encendido.

Terraza con muro de acero corten y vista panorámica a colinas verdes

FIG. 04·Escalera de caracol, pieza escultórica

La escalera que se convirtió en obra de arte

La escalera de caracol de la terraza está fabricada en lámina de acero doblada y pintada en negro mate, un trazo escultórico que se recorta contra los paneles de acero corten de la fachada (con su pátina oxidada, producto de la intemperización controlada del material). No se concibió como un elemento de circulación, sino como una obra de arte en sí misma: su silueta se reconoce desde el restaurante, la piscina y el campo de golf de Yerbabonita Bosque Nativo, convirtiendo esta terraza en un punto de referencia visual dentro del conjunto. El acero corten como revestimiento de fachada es, quizás, la firma material más elocuente de la casa: un acabado industrial de autor que envejece con carácter propio.

Terraza con baranda de vidrio y vista abierta al campo de golf

FIG. 05·Terraza mirador sobre el campo de golf

El campo de golf como jardín propio

El piso de esta terraza, en piedra caliza (o su símil en porcelanato) de gran formato y acabado mate antideslizante, llega hasta un barandal de vidrio templado sin marco, fijado solo con herrajes puntuales de acero inoxidable, que borra cualquier límite visual hacia el campo de golf y el valle. El muro que la respalda está revestido en ladrillo artesanal dispuesto a soga, el mismo que se prolonga hacia el interior de la chimenea empotrada, dando continuidad material entre el afuera y el núcleo de piedra de la casa. Desde aquí, el fairway y su espejo de agua se convierten en una extensión del jardín propio, y el Valle de Sopó cierra el horizonte sin una sola construcción que lo interrumpa. Es, en el fondo, la razón de ser de esta joya: no la casa más grande de la Sabana de Bogotá, sino la más singular en cómo fue pensada, construida y rematada, hasta en el detalle que nadie más notaría.

Entorno

Tres condiciones para habitar en calma

Seguridad.

Un perímetro que permite olvidar la vigilancia

Yerbabonita Bosque Nativo cuenta con portería blindada y vigilancia permanente las veinticuatro horas, cerramiento perimetral en malla y alambre, y circuito cerrado de televisión en los puntos de control del conjunto. A esto se suma el contexto regional: Sopó y la Sabana de Cundinamarca se cuentan, de manera consistente, entre los territorios más seguros de la Sabana de Bogotá.

Zona social abierta con chimenea encendida y vista al campo de golf

FIG. 01·Chimenea en la zona social

Tranquilidad.

Un bosque nativo como vecino

El conjunto se despliega alrededor de aproximadamente 62.000 m² de bosque nativo, atravesado por quebradas y senderos ecológicos. La baja densidad de construcción, con lotes amplios y viviendas unifamiliares claramente separadas, mantiene el ambiente sereno, alejado del tráfico de las vías principales aunque conectado a ellas por un acceso pavimentado y expedito.

Terraza con vista panorámica al campo de golf y al Valle de Sopó entre la niebla matinal

FIG. 02·Terraza en la niebla matinal

Privacidad.

Distancia como forma de lujo

Los lotes del conjunto oscilan entre 1.800 y 2.900 m², con viviendas unifamiliares separadas entre sí por amplios espacios abiertos. Las zonas comunes (club house, campo de golf, zona ecuestre) están claramente diferenciadas de las áreas privadas, de modo que la vida social del conjunto nunca invade la intimidad de cada residencia.

Sala con ventanal panorámico de piso a techo hacia el campo de golf y el Valle de Sopó

FIG. 03·Sala superior, vista al valle

Vida en el conjunto

Amenidades pensadas para la vida campestre

Más allá de los límites del lote, Yerbabonita Bosque Nativo ofrece un conjunto de espacios comunes orientados al bienestar, el deporte y la vida al aire libre, sin perder la sobriedad que caracteriza al conjunto.

  • Campo de golf01
  • Dos restaurantes selectos02
  • Zona ecuestre y caballerizas03
  • Piscina climatizada04
  • Gimnasio, sauna y jacuzzi05
  • Canchas de tenis06
  • Senderos ecológicos en el bosque nativo07
  • Salón social08
Fachada trasera de la casa al atardecer con jardín paisajístico

FIG. 01·Fachada y jardín, hora dorada

Sala de estar con sofás de cuero, arte abstracto y vista a las colinas del valle

FIG. 02·Sala principal, vista a las colinas

Galería

Un recorrido por la casa

Escalera flotante de madera y vidrio junto a ventanal con vista al jardín

FIG. 01·Escalera principal, madera y vidrio

Alcoba principal con ventanal panorámico sobre el campo de golf y el Valle de Sopó

FIG. 02·Alcoba principal, vista al fairway y al valle

Baño social con pared en tono terracota y tocador de piedra veteada

FIG. 03·Baño social

Isla de cocina con taburetes de cuero y hornos empotrados

FIG. 04·Cocina, isla en granito

Comedor en madera maciza integrado a la sala, con lámpara de cristal

FIG. 05·Comedor principal

Vestíbulo con escalinata de mármol y panel de madera oscura

FIG. 06·Vestíbulo, escalinata en mármol

Alcoba con cabecera de madera clásica y ventanal hacia un sendero ajardinado

FIG. 07·Alcoba secundaria

Baño moderno con ducha de vidrio y espejo que refleja la vista boscosa del valle

FIG. 08·Baño, luz natural

Baño principal con bañera de hidromasaje y vista al valle

FIG. 09·Baño principal, bañera de hidromasaje

Sala familiar con librero de madera y vista al valle verde

FIG. 10·Sala familiar

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Ubicación

Sopó, a veinte minutos de Bogotá

La propiedad se ubica en el municipio de Sopó, Cundinamarca, en la vereda Mercenario, sector Yerbabuena, a una altitud aproximada de entre 2.650 y 2.685 metros sobre el nivel del mar, con el clima frío de sabana característico de la región.

El acceso desde Bogotá toma alrededor de veinte minutos, con la posibilidad de llegar tanto por la Autopista Norte como por la vía Sopó–La Calera, una doble conexión que facilita el desplazamiento diario sin depender de una sola vía.

El entorno inmediato combina la calma rural con la cercanía a servicios de primer nivel: Centro Chía, Carulla, colegios reconocidos de la sabana y referentes gastronómicos como Andrés Carne de Res se encuentran a corta distancia, en el corredor que conecta a Sopó con Chía y Bogotá.

Municipio
Sopó, Cundinamarca
Vereda
Mercenario, sector Yerbabuena
Distancia a Bogotá
Aprox. 20 minutos
Accesos
Autopista Norte y vía Sopó–La Calera
Altitud
2.650 – 2.685 m s.n.m.
Clima
Frío de sabana
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BOGOTÁSOPÓCAMPO DE GOLF

Contacto

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